Tras coger en un día más aviones que en toda mi vida y encontrarme en el aeropuerto de Riga con un chico de España que también va a estar este año de erasmus aquí llegué a Turku.
El aeropuerto es super pequeñito, pero teniendo en cuenta el tamaño de la ciudad probablemente sea más que suficiente, y justo a la salida está la parada del autobús, donde tuve la suerte de que había uno parado, y tenía que ser el mío, ya que creo que es el único autobús que para allí, así que no tenía mucha pérdida, el problema iba a ser saber en que parada me tenía que bajar, así que pregunté a una señora, que pese a estar más cerca de la edad de mi abuela que de la de mi madre hablaba inglés perfectamente (ya quisiera yo) y ella, muy maja, habló con el conductor para que me avisara de la para, y también me dio su número de móvil para que la llamara si a lo largo del año necesitaba algo, tenía algún problema o simplemente me aburría o sentía sola.
Llegué sin problemas al albergue y me subí al barco:
Aquí es donde pasé mi primera noche, en el camarote de un barco, con un ojo de buey como ventana desde la que veía que estaba casi al nivel de agua, ya que tuve que bajar una planta (por escaleras estrechas y con la maleta a cuestas)
Al día siguiente me dispuse a patear la ciudad para hacerme con las llaves de la que va a ser mi casa este año
El barco es una pasada!!!
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